Vázquez de Mella, una figura histórica

La Nueva España, 18/07/2015, Ignacio Gracia Noriega.

La polémica sobre la retirada en Chueca de una plaza al político asturiano

Hace no muchos años, una intelectuala catalana, nombrada directora de la Biblioteca Nacional, propuso como primera medida la retirada de la estatua de uno de sus directores, don Marcelino Menéndez Pelayo. La medida tenía trazas de vandalismo, pues la tal intelectuala sin duda ignoraba la decisiva labor de don Marcelino en la restauración de la cultura española o no le importaba, por lo que se permitía meterle en el mismo saco que a los militares africanistas que se alzaron en 1936. Don Marcelino no había sido militar en su vida, y sin que entrara en contradicción con su patriotismo español y con su catolicismo “a machamartillo”, era un liberal conservador auténtico en un país que inventó la palabra “liberal” puro que se permitió despreciar el liberalismo en tantas ocasiones, y un intelectual insobornable a quien no le importó denunciar a la Corona en un turbio asunto cuya documentación le fue confiada. Para don Marcelino, la verdad documental estaba por encima de las instituciones. Sigue leyendo

Emilia Mijares del Real: «La caridad no es de derechas ni de izquierdas»

La Nueva España, 28/03/2005, Ignacio Gracia Noriega.

Nacida en Oviedo en 1835, autodidacta y de firme vocación poética, fue la matriarca de una estirpe literaria y se vio obligada a marchar a Madrid por motivos políticos

Si el siglo XX en Asturias es de novelistas (Dolores Medio, Sara Suárez Solís, Julia Ibarra, Marta Portal, Carmen Tamargo, Cuca Alonso, Carmen Gómez Ojea, etcétera: lo malo de hacer enumeraciones es que siempre se queda algún nombre en el tintero, y de ahí vienen los «piques» y hasta las enemistades literarias), el XIX parece ser de poetisas, y Jesús Evaristo Casariego menciona algunas: Enriqueta Rubín, de Ribadesella, que popularizó el seudónimo de «La gallina ciega»; Antonia Orts, del concejo de Pravia; Alejandra Argüelles, nacida en Granada, aunque oriunda de Siero; Micaela Silva y Colás, que firmaba como «Camila de Avilés», pese a ser nacida en Oviedo; Consuelo Cienfuegos Jovellanos, de Gijón, descendiente de Jovellanos (lo que no es garantía de haber heredado facultades poéticas); Cecilia Millés, de inspiración fúnebre, y Enriqueta Lozana, cantora de Dios, de la Virgen y de la Patria… De éstas destaca Emilia Mijares del Real, quien, casada con el también escritor Timoteo García del Real, creó una estirpe literaria: dos de sus hijas también resultaron escritoras. Jesús Evaristo Casariego dice de ella que siendo «autodidacta, pero con gran talento, fue quizá la más inspirada de nuestras poetisas», y cita unos sentidos versos de despedida a Asturias, cuando la poetisa cruzó las montañas para no volver: Sigue leyendo

Jesús Arias de Velasco y Lugigo

Gran Enciclopedia Asturiana, v. 1. Silverio Cañada, Gijón, 1981.

Catedrático.

Nació en Sama (Grado) en 1868. Inició los estudios elementales en Grado y la segunda enseñanza y la carrera de Derecho en Oviedo. Licenciado en Derecho civil y canónico en 1890, se fue a Madrid y dos años más tarde se doctora en la Universidad Central. Fijó su residencia en la capital asturiana y abrió un bufete mientras colaboraba como Letrado consultor de la Compañía de Ferrocarriles Económicos de Asturias y con los periódicos ovetenses Las Libertades y El Correo de Asturias, así como en la Revista General de Legislación y Jurisprudencia y en La España Moderna de Madrid. Participó también con algunas conferencias en las campañas de la Extensión Universitaria. En 1902 consiguió la plaza de profesor en la Universidad de Oviedo, dando lecciones de Derecho Natural en la cátedra que había pertenecido a Clarín. En 1911 consiguió la cátedra de Derecho Administrativo, donde impartió doctrina durante veinte años. Sigue leyendo

Propuesta de enseñanza agraria de Gaspar Cienfuegos Jovellanos (1862)

“La enseñanza agraria en Asturias en la segunda mitad del siglo XIX. La encuesta de 1862 y las conferencias agrícolas”, de Luisa Utanda Moreno y Francisco Feo Parrondo, en Boletín del Real Instituto de Estudios Asturianos, Vol. 50, Nº. 148, 1996, pp. 205-230.

Pocos datos tenemos sobre Gaspar Cienfuegos Jovellanos, otro de los grandes contribuyentes rústicos provinciales y diputado carlista en 1872. Su no inclusión entre los varios miles de biografías incluidas en la Gran Enciclopedia Asturiana es el mejor ejemplo de ese desconocimiento. El 25 de mayo de 1848 había escrito a Bravo Murillo una carta desde Gijón en la que señalaba que “soy un simple particular, labrador por afición y casi por necesidad, me ha cabido la honra de suceder en la posesión del vínculo y en el apellido al Sr. Jovellanos”. Junto con la carta enviaba un informe-proyecto para mejorar la agricultura asturiana en el que apuntaba como posibles vías la instalación de granjas-modelo y la instrucción de los campesinos en las nuevas técnicas que ya se empezaban a utilizar en el extranjero, propuesta que reitera con ligeros matices catorce años después. Sigue leyendo

“La Cruz de la Victoria” (1886)

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Primer número del 1 de marzo de 1886 del diario carlista asturiano de Oviedo “La Cruz de la Victoria” qué desde 1889 pasaría a llamarse “La Victoria de la Cruz”, propiedad y fundación del antiguo diputado Alejandrino Menéndez de Luarca. Se mantuvo en vilo hasta 1900 siendo desde aquel julio de 1888 el representante del integrismo nocedalista en Asturias.

Carta de Don Javier a Rufino Menéndez (1969)

Puccheim, Alta Austria, 20 de julio de 1969

Querido Rufino Menéndez y González

Tu cariñosa carta de la basílica de Covadonga ha llegado esta mañana y de corazón agradecemos tu pensamiento y tus oraciones con motivo del feliz acontecimiento que esperamos de Irene. Tu interés y recuerdo aumenta nuestra alegría.

Pero la grave situación que va creándose para el Carlismo con las decisiones que serán tomadas en Madrid martes 22, en las Cortes, son de gran preocupación para las libertades, que el Carlismo con sus jefes, su pueblo y su dinastía han defendido con tanto sacrificio desde un siglo y medio. Sigue leyendo

Carta de Carlos Hugo a los mineros de “El Sotón” (1962)

Queridos compañeros mineros:

No puedo despedirme de vosotros. Porque ni el afecto puede apagarlo el tiempo, ni tampoco se borrarán nunca las verdades que habéis sembrado en mí.

Si me he llamado Javier ha sido porque de otra manera no hubiera podido ni siquiera llegar a la mina, y menos aún pasar por mí mismo vuestras fatigas y trabajos. Sigue leyendo