Luis Hernando de Larramendi, candidato jaimista al Congreso por Oviedo (1910)

Fuente: Así se hizo Mapfre. Mi tiempo, de Ignacio Hernando de Larramendi (2009), p. 48.

Las primeras elecciones a las que se presentó a diputado fueron por la circunscripción de Oviedo, en mayo de 1910, a las que se presentó como jaimista. Tuvo que enfrentrarse, sin ningún tipo de apoyo y en su primera juventud -tenía entonces veintiseite años- a los veteranos y poderosos políticos locales, Melquíades Álvarez, el republicano Pedregal y el conservador Fernando Pérez Bueno, que contaban con el apoyo de la prensa asturiana. Ninguno de los periódicos de la región acogieron su propaganda electoral y tuvo pocos votos. En esas elecciones hubo numerosas irregularidades, como compra de votos y empleo de la Guardia Civil, que originaron muchas protestas formales, entre ellas la de mi padre, de las cuales el Tribunal Supremo informó al Congreso de los Diputados.

 

Miguel Virgós y Mapfre

Miguel Virgós fue un gran amigo y colaborador del también carlista Ignacio Hernando de Larramendi (1921-2001), quien lo recuerda en diversos pasajes de su obra póstuma Así se hizo Mapfre. Mi tiempo (2009).

Junto estuvieron ya durante la posguerra en la Comisión de Coordinación de las Mutualidades Laborales. Más tarde volverían a coincidir en “Mutualidad de Inversiones” (MUINSA), de cuyo primer Consejo de Administración Miguel Virgós fue miembro. También fue importante la labor que realizaron Miguel Virgós y su hermano José María en la implantación de Mapfre en Asturias. En 1967 Miguel Virgós crearía la Central Asturiana de Crédito, siendo su primer presidente. Durante la crisis de Mapfre en 1977-1978, fueron frecuentes los viajes de Miguel Virgós a Madrid para ayudar a Larramendi.

Miguel_Virgos_ASI_SE_HIZO_MAPFRE

La mina

Texto de Miguel Ángel Astiz, publicado en Don Carlos Hugo. Príncipe para el futuro, SUCCVM, Zaragoza, 1967.

Le conocíamos cómo era. Veíamos sus cualidades. Pero cuando el príncipe don Carlos comenzó sus contactos con el público, no podíamos menos de pensar si haría a todos la misma impresión que a nosotros. Era algo así como cuando un hijo comienza a alternar en sociedad, fuera del claustro de la familia.

Lo vimos en Bilbao, prueba difícil. Don Carlos hacía su primera visita, establecía su primer contacto con gentes vizcaínas, carlistas y no carlistas. De muy diversos matices políticos fueron las que le visitaron en el palacio de los Lezama Leguizamón, en Algorta. Sigue leyendo

Fragmento del «Informe a los Carlistas» (1978)

Folleto editado por un grupo de carlistas de Valladolid y Madrid, que poco después conformarían el Círculo Cultural Valle-Inclán, muy críticos con la dirección federal que encabezaba José María de Zavala:

(Escisiones provocadas en masa)

Todavía más preocupante es que el señor de Zavala haya provocado el desgajamiento de partidos enteros en las nacionalidades y regiones. Baste recordar la desaparición casi total del Partido en Andalucía. Triste es el caso de Asturias. En palabras del propio secretario general, se propuso y logró “secar” al Partido en el Principado. Penosamente sostenido por la lealtad de Miguel Virgós, que aglutina a ese nucleo septentrional [que] se alza también marginado frente y por la secretaría general. Sigue leyendo

Representación Asturiana administrativa y política (1915)

Escrito por Fermín Canella Secades e impreso en Oviedo, en la Imprenta de Flórez, Gusano y Comp.ª

Nota preliminar y antecedentes

En Febrero de 1820 vino a Oviedo desde la Coruña el aristócrata D. Manuel de la Pezuela (andando los años el tan reaccionario titulado Marqués de Viluma) que agitó la ciudad y fundó en la calle de la Vega la primera logia (…) En 1821 ahogase un movimiento realista en Lena (…) El Bachiller Lamuño levantó otra partida realista, prontamente dispersa, y fue condenado al suplicio en días en que se renuevan disturbios absolutistas en la capital (…) Muerto el Rey (…) el partido liberal, se dispuso con gran entusiasmo a sostener la causa de la Reina niña (…) Formaron a su lado la mayoría del ejército, aristocracia, alto clero con excepciones, los empleados, mucha gente principal de propietarios, agricultores, industriales y comerciantes, literatos y periodistas (…) Sigue leyendo

Álbum del Homenaje a las Minorías Parlamentarias de la Comunión Tradicionalista (1907)

Editado por El Correo Español en Madrid. Homenaje celebrado con motivo de la coalición electoral Solidaritat Catalana.

Representantes de provincias en las fiestas del homenaje: Asturias

El Jefe regional, D. Antonio María Valdés, abogado y propietario; D. Felipe Muñiz Blanco, médico, vocal de la Junta regional; D. Ramón Comas, idem, íd.; D. José García Estrada, empleado en las oficinas “Duro-Felguera”, presidente de la Junta local de San Martín del Rey Aurelio, y vocal de la Junta regional; D. José María Penanes, Arcipreste, párroco de Lena; D. José Rodríguez Noval, Cura regente de San Isidoro el Real de Oviedo; D. Wenceslao Vigil, médico; D. Luis Estrada Acebal, ingeniero industrial; D. Aquilino Fernández Díaz, Párroco de Castropol; D. Benito Prieto, D. José González Muñiz, comerciante y corresponsal de El Correo Español en Áviles; D. Francisco Viejo, de Telledo, propietario, vocal de la Junta regional; D. Máximo Penanes, perito agrónomo; D. Valerio Fernández Vaquero; D. Manuel Fernández Vaquero; D. José Chamorro, profesor veterinario de Pravia; D. Joaquín González, de Oviedo; D. Camilo Alvarez Argüelles, Párroco de Artedosa; y D. Tomás Lombardía, comerciante de Ciaño Santa Ana. Sigue leyendo

Vázquez de Mella, una figura histórica

La Nueva España, 18/07/2015, Ignacio Gracia Noriega.

La polémica sobre la retirada en Chueca de una plaza al político asturiano

Hace no muchos años, una intelectuala catalana, nombrada directora de la Biblioteca Nacional, propuso como primera medida la retirada de la estatua de uno de sus directores, don Marcelino Menéndez Pelayo. La medida tenía trazas de vandalismo, pues la tal intelectuala sin duda ignoraba la decisiva labor de don Marcelino en la restauración de la cultura española o no le importaba, por lo que se permitía meterle en el mismo saco que a los militares africanistas que se alzaron en 1936. Don Marcelino no había sido militar en su vida, y sin que entrara en contradicción con su patriotismo español y con su catolicismo “a machamartillo”, era un liberal conservador auténtico en un país que inventó la palabra “liberal” puro que se permitió despreciar el liberalismo en tantas ocasiones, y un intelectual insobornable a quien no le importó denunciar a la Corona en un turbio asunto cuya documentación le fue confiada. Para don Marcelino, la verdad documental estaba por encima de las instituciones. Sigue leyendo