Javier Ipiña o el príncipe Carlos Hugo de Borbón-Parma (2018)

La Razón

13/08/2018

Amadeo-Martín Rey y Cabieses

Bajo este alias trabajó en una mina asturiana hasta que fue descubierto

No sé lo que opinarán los carlistas, pero creo que podemos considerar una «misión política» o de propaganda la que llevó al príncipe Carlos Hugo de Borbón-Parma a Asturias, a principios de los sesenta del pasado siglo. Ya en 1956 se había instalado secretamente en casa de un obrero vasco, fundador de los Sindicatos Libres, Pedro Ulaortua. Así vivió una larga temporada en Bilbao sin que nadie llegase a adivinar su verdadera identidad. Carlos Hugo de Borbón-Parma y Borbón-Busset, nacido y educado en Francia, fue, en efecto, enviado por su padre a España, donde vivió algún tiempo de incógnito. Desveló oficialmente su identidad en el acto carlista de Montejurra, Navarra, el 5 de mayo de 1957, en el que se proclamó «Príncipe de Asturias y fiel a mi padre, el Rey». Utilizó los títulos de duque de San Jaime y de duque de Madrid. Por ello, Francisco José de Habsburgo y Borbón –hermano de «Carlos VIII»– interpuso una querella contra él. Sin embargo, fue sobreseída pues tanto los tribunales como la Diputación Permanente de la Grandeza de España consideraron que esos títulos llamados «de pretensión», que toman los reyes y pretendientes para sí mismos, no se rigen por la legislación nobiliaria. Sigue leyendo

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Décima estación del Via Crucis de Montejurra

Las cruces de piedra del Via Crucis de Montejurra fueron instaladas en 1954 y la décima estación sería dedicada a los Tercios de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat (catalán), de los Desamparados (valenciano) y de Covadonga (asturiano).

En el nº 25 de la revista Montejurra, en 1967, Francisco López Sanz publicó un trabajo titulado “Los Tercios y las Cruces de Montejurra, la montaña sagrada de la Tradición”, del cual procede el siguiente fragmento referente a la décima estación: Sigue leyendo

Oviedo durante la expedición del general Gómez

Cuando entró en Oviedo la expedición carlista del General Gómez, en la prensa liberal de Madrid se publicó que “la ciudad quedó desierta de toda la gente honrada, y los carlistas sólo recibieron el aplauso de la pillería de los mercados y el sanculotismo, carniceros, zapateros y albañiles. Las putas de la calle del Estanco, Rosal y otros barrios de su clase y chusma son los que hicieron el gasto de recibirles con panderetas y flores”.

Paniceiros (2004)

Xuan Bello, 2004.

Cuando la Carlistada, contaba Bras, el cabecilla Ayones había llegado perseguido hasta Queirúas por los liberales que lo habían tropezado en las tierras tinetenses de Ríu Castiellu. Al galope, al galope, había conseguido el defensor de don Carlos escapar hasta la costa y al llegar a la playa el caballo que montaba cayó desfallecido. “De poco le iba a servir -comentaba Bras-, que nunca se vio un caballo que nadara o cabalgase sobre el mar.” Ayones miró la bocana del horizonte, pensando que tal vez era lo último que veía, y decidió que antes de morir preso se metería mar adentro hasta ahogarse. Los liberales, que venían también desfallecidos pero que habían refrescado la caballería en Trevías, nunca supieron lo que había pasado. Los vecinos de Queirúas sí: Ayones, que llegó si no me confundo a marqués de la Lealtad y que  estas alturas de la historia ya era el tatarabuelo de Bras Ferreirín, entró en el mar cantando aquello de “Si me matan que me maten/ no me matan por ladrón,/ que me matan por defender/ a don Carlos de Borbón”; cuando ya el agua le llegaba a la cintura, un delfín asomó la cabeza y se puso a hablar con él. “Lo que acordaron ni se sabe, pero el caso es que Ayones se puso a lomos del delfín y huyó con él agarrado a la aleta.” Dicen que llegó hasta la ría de Bilbao, que los carlistas estaban cercando, y quién sabe si Ayones no sería alguno de los oficiales que Miguel de Unamuno vio en su infancia incendiando la villa. Del delfín, decía Bras, se supo poco, aunque de vez en cuando aparecía por Queirúas a ver si llegaban más leales con necesidad de auxilio. “Dicen que el delfín traía boina colorada, pero eso son cuentos de los antiguos. ¿Para qué iba a querer una gorra si con meterse en el agua ya se protegía del sol? La gente, según pasan los años, exagera mucho.” Sigue leyendo

Los restos de Carlos Hugo de Borbón llegan a Holanda para ser velados

La Nueva España

21/08/2010

Los restos mortales del Carlos Hugo de Borbón y Parma llegaron ayer a La Haya para ser velados durante tres días por familiares y allegados en la Cúpula Fagel, situada en el terreno del Palacio Noordeinde, la residencia oficial de la reina Beatriz. El histórico líder carlista falleció el pasado miércoles en Barcelona a la edad de 80 años a causa de un cáncer. Sigue leyendo

Andanza por los años de la niebla (2018)

Fuente

27/03/2018

Luis Menéndez de Luarca

(N. de la R.: En el libro recientemente editado “Los rectorados de Torcuato Fernández-Miranda y Hevia y Valentín Silva Melero en la Universidad de Oviedo (1951-1960)” se ignora por completo lo que fue el primer manifiesto contra el SEU repartido en la Universidad de Oviedo).

En diciembre de 1955 la AET (Agrupación de Estudiantes Tradicionalistas)de Oviedo.,- que, reorganizada en Octubre de 1955 a partir de la Facultad de Derecho, -en 1957 llegará tener grupos activos en todos los centros de enseñanza-,prepara un plato fuerte: la acción pública de la A.E.T.

Horario en mano fijamos el día y la hora más conveniente: el momento en que más estudiantes coincidan en el patio de la Universidad. La “presentación en sociedad” de la A.E.T. será nada menos que el lanzamiento de doscientos ejemplares de la carta de las AA.EE.TT. de España al Ministro de Educación Nacional pidiéndole la supresión  del S.E.U. falangista, y sindicación estrictamente profesional, que no se obligue a los estudiantes a pertenecer a Falange ni a partido político alguno y denunciando que el SEU no sirve a los estudiantes, sino al Partido totalitario.  Sigue leyendo

El concejo de Lena tuvo su “Carlista”, Francisco Viejo (2015)

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El blog de Acebedo

03/06/2015

Nacido en 1850, estudió en el Seminario y luchó en las guerras que buscaron poner en el trono a don Carlos y lo desterraron a Tenerife, desde donde volvió a Pola de Lena para formar una familia

Los Pontones es una aldea perteneciente al concejo de Pola de Lena, en pleno Valle del Huerna. A mediados del siglo XIX sus habitantes vivían de la agricultura y la ganadería que apenas daba para subsistir, aunque por la zona también había artesanos de la madera dedicados a hacer madreñas y carros e incluso gaitas y tambores que alcanzaron fama por el sur de Asturias. Sigue leyendo

Río Aller

La Nueva España (16/01/2018)

Ricardo Luis Arias

Recientemente ha publicado LA NUEVA ESPAÑA un reportaje sobre el pueblín allerano de Río Aller firmado por Ana Paz Paredes, ilustrado con cuatro fotografías y un itinerario de la ruta a esta aldea desde Collanzo. Interesante reportaje que este periódico, tan preocupado siempre por el medio rural asturiano, sus pueblos y sus gentes, dio en su última página de una manera muy destacada. Nuestra gratitud por ello. El reportaje en cuestión, con una gran descriptiva del lugar, sus rutas y andaduras (entre otras, a Vegarada y el paso de las Foces del Río Aller a las del Pino, que es impresionante), es estupendo y de agradecer por nuestra parte. Creo que hasta hoy no se había escrito y publicado nada tan complejo y divulgativo sobre este pueblín allerano de Río Aller, situado en lo más lejano y recóndito en el medio rural de nuestro concejo. Esa lejanía ha hecho que Río Aller en tiempos pasados fuera olvidado, marginado y apenas conocido. Hoy no, pero hemos de reconocer que se habla muy poco y se escribe y se publica menos de este bello y pintoresco pueblín, que en aquellos tiempos pasados que uno recuerda era algo así como Las Hurdes alleranas. Por eso, este reportaje de LA NUEVA ESPAÑA, ¡la carretera es bella”, saca a Río Aller de su rincón y de su silencio, y que el visitante y turista sepan que más allá de Casomera, al otro lado de sus Foces, está Río Aller. Y esto hay que empezar por indicarlo o señalizarlo en Collanzo. Sigue leyendo