miguel virgos

Fragmentos de la entrevista publicada en Asturias Semanal, nº 355, 3 de marzo de 1976, pp. 15-17.

«QUEREMOS UN RÉGIMEN DE AUTOGESTIÓN, DEMOCRÁTICO Y SOCIALISTA»

Don Miguel Virgós, hijo y nieto de carlistas, es, además, carlista por convencimiento, según me dice en su casa de la calle Asturias, minutos antes de salir hacia la estación del Norte para acudir a Madrid a una asamblea federal del partido carlista (…)

  • En Asturias, ¿con qué grupos tienen ustedes mejores relaciones?
  • Con el PSOE y con la UGT.
  • Deme una lista de asturianos con futuro político.
  • Antonio Masip, Emilio Barbón, José María Alonso Vega, Juan Luis Rodríguez Vigil, José María Fernández, Bernardo Fernández, Herrero Merediz. En el mundo sindical destacaría a Marcelino, Juan Muñiz Zapico, Carlos Zapico, entre otros.
  • ¿Cuál es la clientela del Carlismo en Asturias?
  • En primer lugar está compuesta por hijos de antiguos carlistas y en segundo lugar por gentes del mundo del trabajo, algunos mineros, administrativos, empleados de banca, y gentes de la zona rural.
  • ¿Qué es hoy el Carlismo? ¿Cuáles son sus objetivos?
  • El Carlismo es uno de los partidos políticos más antiguos y militantes de Europa y hoy aparece estructurado como un partido de masas, democrático, popular y autogestionario que lucha por alcanzar las libertades democráticas y el establecimiento de un Estado de Derecho socialista y autogestionario que defienda y garantice los derechos humanos y políticos de los ciudadanos.
  • El Carlismo, que ha pasado por ser de ultraderecha; que ha colaborado con el Movimiento Nacional, hoy está en la Plataforma de Convergencia Democrática. ¿Cuáles han sido los móviles de este cambio desde el punto de vista histórico y desde las coordenadas actuales?
  • El calificativo de ultraderecha difícilmente es aplicable a un grupo político cuyo fondo socialista y hasta anárquico fue puesto de relieve por Unamuno y cuyo carácter popular fue reconocido, como es sabido, por el propio Carlos Marx. El Carlismo ha sido muchas veces un movimiento romántico y guerrillero siempre dispuesto a resurgir cuando siente que están en peligro las libertades individuales y sociales. Si en otro tiempo se enfrentó incluso militarmente con otros grupos con los que hoy interviene en los organismos de oposición, ello indica no sólo una evolución indudable por parte del Carlismo especialmente en lo que se refiere al análisis de la estructura capitalista de la sociedad, sino también una evolución en los otros grupos políticos cuyo postura actual frente a hechos como el religioso es hoy muy distinta de la que llegaron a tener en 1936.
  • Ustedes, también están divididos…
  • El Carlismo, por no ser una excepción también está divido en dos grandes sectores que representan dos interpretaciones muy distintas del lema Dios, Patria, Fueros y Rey (…)
  • ¿Por qué se han separado ustedes de la Junta Democrática? ¿Qué ventajas para sus planteamientos encuentran en la Plataforma de Convergencia Democrática?
  • El Partido Carlista dejó de formar parte de la Junta Democrática por diferencias en los planteamientos internos en los que operaba de hecho con hegemonía del Partido Comunista. En la Plataforma de Convergencia se integró desde el comienzo colaborando para el entendimiento de ambos organismos en orden a la formación de un organismo unitario al que se ha llegado precisamente estos días. Conviene no olvidar que la razón de ser de estos organismos es solamente la de lograr las bases para el establecimiento de un régimen democrático en España.
  • Podríamos esbozar el programa político, económico y social de una alternativa carlista para España…
  • El Partido Carlista tiene unos objetivos muy definidos: lograr la implantación en todas las regionalidades y pueblos que hoy constituyen el Estado Español, de un sistema político, económico, social, socialista democrático y de autogestión. En todos los ordenes que cito, la clave es la autogestión, es decir, el poder o soberanía popular ejercitada directa y comunitariamente a través de órganos impliquen la participación responsable de todos los ciudadanos en la administración no delegable de la cuota que cada uno tiene en esa soberanía.
  • Desarrolle, por favor, el concepto carlista de autogestión.
  • El concepto carlista de autogestión no se limita a la que generalmente se tiene presente, que es la autogestión empresarial, sino que se extiende a todas las instituciones políticas, sociales y económicas a través de las cuales discurre el gobierno de los pueblos. Así tenemos una autogestión política, ideológica o de los partidos políticos que constituye el principio básico de la libertad política, de la participación y el respeto a los derechos de los pueblos y de las minorías, y de garantía para que los partidos políticos no acaben convirtiéndose en una nueva oligarquía opresora del pueblo. (…)
  • ¿Cómo podríamos ir hacia un régimen de autogestión democrática y socialista?
  • El establecimiento de un régimen autogestionario democrático y socialista debe hacerse partiendo de unas libertades políticas de actuación que, en estos momentos, tienen un régimen de tolerancia administrativa arbitrariamente desde el Poder. Precisamente porque no queremos vivir del favor del Gobierno, ni al margen de la Ley cuando nuestra actividad política se encamina al progreso de España, estamos unidos a los otros grupos para conseguir el reconocimiento de los derechos de asociación, de reunión, de manifestación, la legalización de todos los partidos políticos y grupos sindicales que componen la oposición sin exclusión alguna, la libertad sindical y la amnistía general para los delitos llamados políticos. Pero hay otra condición que el Partido Carlista considera también con carácter previo y no negociable que consiste en la necesidad de que de un modo inmediato quede garantizada la libertad política de todos los ciudadanos, lo que no es posible para quien no tenga absolutamente asegurada la cobertura de las necesidades y de los derechos que le corresponden como ser humano. En este punto, el Partido Carlista considera que el Estado debe reconocer urgentemente estos derechos y establecer para este año la cifra de ingresos mínimos por cabeza que el Estado garantizará aplicando a ello los recursos que sean necesarios. Se trata de una ampliación del concepto y del importe del salario mínimo extendiéndolo también a las pensiones mínimas de los jubilados, de las viudas, de los inválidos, etc., así como a unos ingresos familiares mínimos. La lucha por un programa de derechos mínimos paralela al proceso de transformación política carece todavía de órgano propio, si bien el Partido Carlista mantiene conversaciones especialmente orientadas a conseguir una toma de posición conjunta que evite la actual marginación de los grupos laborales y sociales más necesitados (…)
  • Voy a formularle otra doble pregunta: Primera, ¿qué le dice a usted el nombre de Carlos Hugo? Segunda: María Teresa de Borbón acaba de afirmar en Madrid que los carlistas quieren una democracia popular ¿Cuál es su opinión de esta mujer, llamada por algunos la «princesa roja»?
  • Carlos Hugo es el pretendiente carlista al trono de España por haber abdicado en él sus derechos dinásticos don Javier de Borbón Parma. Su figura es sobradamente conocida en Asturias donde estuvo un mes trabajando como minero en el pozo Sotón y donde cuenta con muchos y muy buenos amigos. En este momento, el Partido Carlista no tiene planteado un pleito dinástico con la actual estructura. En su día será el pueblo español quien decida sobre las formas de gobierno y sobre los candidatos a ella. El pacto histórico entre el pueblo y la dinastía no debería entenderse hoy con un carácter indefinido. Cualquier nueva Constitución debería reconocer el derecho del pueblo a reconsiderar cada cierto período de tiempo la forma de Estado y de Gobierno, sea ésta la republicana o la monárquica. Mientras tanto don Carlos Hugo actúa como cabeza del Partido Carlista e interviene en sus congresos y asambleas como un militante más cuyas opiniones son discutidas como las de cualquier otro. En la tarea política, don Carlos Hugo tiene la colaboración magnífica de su hermana María Teresa que efectivamente ha sido calificada como princesa roja por haber asistido a unas reuniones de partidos de significación marxista (…)
  • ¿Cuál sería la estrategia de su partido en relación a Asturias? ¿Dónde están los remedios para la tremenda desescalada de nuestra región en los últimos quince años?
  • La estrategia del Partido Carlista se orienta en Asturias hacia la creación de órganos de autogestión que asuman democráticamente la administración de los intereses regionales. Asturias es un centro de trabajo de España que no participa autogestionariamente ni tan siquiera conoce los condicionamientos que inspiran la política de sus dos grandes empresas públicas: ENSIDESA y HUNOSA. Creo que Asturias por su carácter laboral, y por el espíritu democrático de sus gentes está en magnificas condiciones para llevar a la práctica pacíficamente y con garantías de éxito la ordenación de un proceso de regionalización política. Entonces estaremos en condiciones de hacer un inventario de nuestras posibilidades y se podrá elaborar con conocimiento de causa un programa de futuro (…)
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