Francisco Javier García Valledor

Las guerras carlistas son consideradas, sobre todo la primera, como una guerra civil fruto de una doble confrontación:

Por una parte el conflicto dinástico que se plantea con la muerte del Rey Fernando VII entre la legitimidad de su sucesión por parte de su hija Isabel (que reinará como Isabel II) y su hermano Carlos.

Y por otra, y fundamental, la tensión que ya se venía produciendo desde la propia guerra de la Independencia y las corte de Cádiz entre quienes querían instaurar un nuevo orden social (los liberales) y quienes pretendían mantener el orden absolutista del “Antiguo Régimen”.

En la contienda se enfrentaron la España de los que querían instaurar una sociedad más libre (la burguesía) y los que querían mantener un sistema absolutista y estamental (Nobleza y sobre todo el Clero).

Cronología:

La primera guerra carlista (1833-1839): Se localiza con las características propias de una guerra en el País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña. En el resto será una guerra de guerrillas, de partidas que intentan que el campesinado se levante contra el gobierno “cristino”, sin conseguirlo, como en Asturias.

La segunda guerra carlista (1846-1849) Donde mayor incidencia tuvo fue en Cataluña. En Asturias no se produjo ningún enfrentamiento

La tercera guerra carlista (1872-1876) se produce como respuesta a la llamada revolución del 68 y se agudiza con la proclamación de la primera república española (11 de febrero de 1873, hasta el 29 de diciembre de 1874).

La primera guerra carlista en Teberga:

En 1833 Teberga es territorialmente el concejo que hoy conocemos tras la incorporación al mismo de los cotos de Parmu y La Foceicha en 1827. Es un concejo totalmente rural en el que el campesinado vivía ajeno e ignorante en la inmensa mayoría de los casos de lo que sucedía en Madrid o incluso en Oviedo. Sus habitantes viven en una situación de dependencia respecto a los señores (nobleza) en una vida cuyo objetivo no era otro que el trabajo para poder sobrevivir.

A lo largo de 1834 se levantan las primeras partidas carlistas en Asturias. D. Francisco Suárez Baiña comienza la guerra a lo largo de las montañas limítrofes con Castilla, apoderándose de correos y manteniendo la inquietud en una parte extensa del territorio, aunque sin noticias referidas al concejo. Entre las partidas que se alzan en 1834 no hay ninguna de Teberga y la más cercana en actividad es la de Aviles, de Cuervo Arango, que se mueve por los montes de Salas y Miranda.

En 1835 la situación se caracteriza por el control de los liberales de los grandes núcleos refugiándose en los montes las partidas carlistas que tratan de apoderarse del correo oficial y hacer prisioneros. En Ventana y La Mesa actúan guerrilleros carlistas.

En el segundo semestre de 1836 se desarrolla una activa campaña por parte del general Carlista D. Miguel Gómez que entra por Tarna el 3 de Julio flanqueada por los guerrilleros asturianos.

Toma Oviedo por unos días y sus fuerzas marcharon y contramarcharon varias veces en Asturias donde finalmente deja una unidad: El batallón primero de Asturias al mando de Flórez Collar. Este batallón fue derrotado  en los montes de Somiedo, huyendo a Teberga donde será atacado por una columna llegada de Oviedo que derrotó  a los carlistas dispersándose por los montes.

Uno de esos grupos dispersos  “fue sorprendida en un hórreo cerca de La Plaza (un sargento y varios voluntarios)  y al no rendirse se estableció un vivísimo fuego. Al fin el hórreo fue incendiado y los carlistas reducidos o acribillados”.

En el País Vasco, Navarra y Cataluña la guerra tenía unas características distintas, era una guerra abierta por el control del territorio y el ejército “cristino” necesitaba hombres. El reclutamiento de los mozos  por medio de las quintas provocaban gran malestar entre el campesinado: se perdían manos jóvenes lo que dificultaba las tareas del campo y generaba enemistad del campesinado hacia el gobierno. Los incidentes en los sorteos de los mozos eran frecuentes. Se producía numerosas deserciones y exenciones por mutilaciones voluntarias  de mozos que tenían que irse a una guerra que ni siquiera comprendían.

En Setiembre de 1836 entra en Asturias por Unquera el general carlista Sanz recorriendo la zona central y occidental de Asturias rechazado en Oviedo, toma Gijón, para posteriormente entrar en Avilés

Las autoridades envían el 1 de octubre una  circular  a todos los ayuntamientos en la que, entre otras cosas, “se prohibe expresamente, bajo pena de 10 años de presidio, prestar toda clase de socorro y servicio a los rebeldes sin que pueda servir de excusa pretestar la fuerza…….”

“…..tan pronto como se aproximen los rebeldes a una localidad están obligados a deseampararles, huyendo y retirando sus ganados a tres leguas de ellos, todos los varones entre 16 y 50 años, incurriendo en pena el no hacerlo

Finalmente sale en dirección a León por el puerto de La Mesa a finales de Oct. 1836.

La primera guerra carlista proseguirá hasta 1839, sin que consignemos ninguna noticia más en Teberga.

La tercera guerra carlista en Teberga:

Tras la revolución liberal de 1868 ,“La Gloriosa”, Isabel II sale de España al exilio y se buscará una nueva dinastía (Amadeo de Saboya) aunque finalmente  se proclamará por las Cortes  la primera república española, el 11 de febrero de 1873, hasta el 29 de diciembre de 1874, cuando el pronunciamiento del general Martínez Campos dio comienzo a la restauración de la monarquía borbónica.

En este contexto los carlistas comienzan a conspirar en 1869, a los pocos meses de la revolución del 68, aunque el gran alzamiento no tuvo lugar hasta 1872.

El carlismo asturiano se venía preparando desde 1869.Se constituye una junta regional de guerra de Oviedo y juntas locales en las grandes poblaciones. Cumpliendo la orden de alzamiento del 14 de abril de 1872 la junta de guerra del Principado inició las operaciones el 20 del mismo mes.

En Asturias responden un número limitado de partidas. En Teberga, tampoco en esta ocasión, se alza partida alguna.

El único episodio que se produce en el concejo es el paso de la partida de Viguri que partió de Oviedo el 24 de Abril de 1872: “Pasaron a La Plaza de Teverga y de allí a Torrebarrio donde  fueron apresados por una columna de la guardia civil”. Una vez apresados se les traslada a Oviedo, pasando nuevamente por La Plaza donde se les toma esta foto que aparece en todas las obras sobre la tercera guerra carlista:

La guerra continuó hasta el 2 de Marzo de 1876, aunque su incidencia en Asturias fue diluyéndose hasta casi desaparecer meses antes, siendo en todo caso acciones aisladas de grupos armados.

Conclusiones:

La creación  de partidas y las incursiones del ejercito carlista en Asturias tenía como objetivo el levantamiento del campesinado contra el gobierno, pero en Asturias como en muchos otros territorios penínsulares el campesinado se mantuvo indiferente.

En Teberga, como hemos visto ni hubo partidas y los episodios militares fueron mínimos. El territorio del concejo fue utilizado como lugar de paso o refugio.

La indiferencia o el rechazo al carlismo no venía dado por la afección de los campesinos al régimen liberal, ya que nuevo régimen liberal no vino a dar solución a la imposibilidad de acceso del campèsino a la propiedad de la tierra. Al contrario, las rentas que había que pagar al propietario subieron, y el pago debía hacerse en dinero, las contribuciones aumentaban y, sobre todo, las quintas se intensificaron por las guerras. El nuevo sistema liberal-constitucional no deparaba al campesinado ninguna ventaja.

Pero,  el campesinado tampoco se sumó al movimiento carlista, que representaba la causa de una buena parte del clero y  también de algunos nobles  que en la medida en que eran los grandes propietarios, eran quienes percibían las rentas, los derechos señoriales y los diezmos.

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