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27/03/2018

Luis Menéndez de Luarca

(N. de la R.: En el libro recientemente editado “Los rectorados de Torcuato Fernández-Miranda y Hevia y Valentín Silva Melero en la Universidad de Oviedo (1951-1960)” se ignora por completo lo que fue el primer manifiesto contra el SEU repartido en la Universidad de Oviedo).

En diciembre de 1955 la AET (Agrupación de Estudiantes Tradicionalistas)de Oviedo.,- que, reorganizada en Octubre de 1955 a partir de la Facultad de Derecho, -en 1957 llegará tener grupos activos en todos los centros de enseñanza-,prepara un plato fuerte: la acción pública de la A.E.T.

Horario en mano fijamos el día y la hora más conveniente: el momento en que más estudiantes coincidan en el patio de la Universidad. La “presentación en sociedad” de la A.E.T. será nada menos que el lanzamiento de doscientos ejemplares de la carta de las AA.EE.TT. de España al Ministro de Educación Nacional pidiéndole la supresión  del S.E.U. falangista, y sindicación estrictamente profesional, que no se obligue a los estudiantes a pertenecer a Falange ni a partido político alguno y denunciando que el SEU no sirve a los estudiantes, sino al Partido totalitario. 

Va a caer como una bomba ya que desde hace muchos años la única fuerza política que existe en esta Universidad provinciana es la Falange que tiene todos los puestos del S.E.U. y además el gobernador es de los más falangistas.

De casa de Caldevilla salimos uno a uno para despistar toda posible vigilancia. Hacemos nuestro aprendizaje de la vida clandestina, estrenamos las coartadas “enseguida del lanzamiento os haréis ver en cualquier bar lejos de la Universidad”, “mucho cuidado con los teléfonos, que quedarán interceptados” “si os detienen llevad el interrogatorio a otro terreno, no sabemos lo que puede resistir la voluntad humana”.  Frases que dichas hoy día parecen ridículas pero que desgraciadamente todavía en 1955 no lo eran tanto. Así, por ejemplo en 194… el requeté Pepe Arturo Márquez de Prado por gritar ¡Viva el Rey! estuvo 6 meses dedicado a trabajos forzados en el campo de concentración de Nanclares de Oca y a igual campo de concentración fue enviado por defender a una chicas carlistas y sin ninguna clase de proceso Alfonso-Carlos Hernando de Larramendi; en 1949 murió Fernando Polo, licenciado en Filosofía y Letras y miembro de la A.E.T. de Madrid, a consecuencia de una meningitis tuberculosa que contrajo por los malos tratos que le dio la policía, y sería larga la lista de los carlistas antifascistas que en aquellos años fueron multados, encarcelados y sujetos a sufrimientos psicológicos y corporales por defender y propagar la doctrina de la tradición de España.

Carlos Zapata recordaba cómo a un amigo de la A.E.T. de Zaragoza un año antes le había aplicado la policía “el tubo”, un paseo entre doble fila de agentes armados con porras de goma. Tampoco eran raros los interrogatorios durante horas y horas.

ERAN DIAS DE DICIEMBRE DE 1955

UNIVERSITARIO:

La directrices del Jefe Nacional del SEU para este curso son estas: “El SEU por encima de todo, defenderá siempre la doctrina de la Falange en la Universidad” sigue pues, sin representar los intereses universitarios.

Se nombran representantes que nadie ha elegido.

Se dicta un nuevo reglamento universitario con la clara intención de extirpar cualquier intento de crítica constructiva.

Se establecen nuevos seguros estudiantiles sin garantizar la pureza de su administración.

Y así la vida universitaria continua ahogada y dirigida por el interés egoísta de unos pocos.

Basta ya de discursos grandilocuentes, de arbitrariedades, de consignas trasnochadas y de afirmar ingenuamente que “la Universidad ha llegado a su mayoría de edad”.

La experiencia de quince años ha demostrado suficientemente la esterilidad de esas organizaciones que “cuando nacen impuestas por el poder están condenadas a la infecundidad, por falta de vida”.

Los universitarios, todos los españoles, necesitamos de un cauce eficaz para expresar y resolver los pequeños o grandes problemas de nuestra vida cotidiana profesional.

Si no se nos escucha y no se constituye una corporación profesional al margen de mezquinos intereses partidistas, ya no podrá sorprender a nadie que las manifestaciones y las protestas contra el SEU, Ruiz Giménez, y sus subordinados prosigan durante el nuevo curso con mayor violencia que el anterior.

Madrid, Sevilla, Santiago, Zaragoza -por las manifestaciones estudiantiles que tuvieron lugar en estas Universidades, el curso 1954-55-. son nombres que el SEU, su Ministro y los Rectores harían bien en no olvidar.

A.E.T.

Oviedo, diciembre de 1955.

La “operación lanzamiento” fue minuciosamente preparada. Teníamos un ejemplar de la carta pero había que hacer doscientas copias y carecíamos de imprenta. Luis Blázquez nos proporcionó la dirección de la imprenta que años atrás había trabajado para los carloctavistas, allá me fui con Caldevilla y Zapata, era una vieja imprenta en La Gascona con un solo dueño y obrero: un viejecito de bata azul y redondos lentes, que decía una palabra cada media hora, cuando la República se había jugado la vida trabajando con Falange, y una vez triunfante el Movimiento Nacional Falange le había despreciado. Procedía de familia carlista.Eso decían unos, pero otros aseguraban que procedía del anarquismo. A guisa de saludo Caldevilla le tendió la carta, el hombrecillo la leyó y dijo “No”. Caldevilla le enseñó un carnet con las Aspas y rectificó el hombrecito “Ah, bueno, es que como aquí se habla del SEU pensé que era de Falange. ¿Cuántas copias quiere?” Ya tenemos imprenta, el hombrecito se irá identificando con nosotros y acabará trabajando por amor a la Causa, cobrando precios irrisorios. La imprenta casi es de artesanía, encaja a mano las letras una por una, y son frecuentes las erratas.

El dinero lo reunimos arañándonos los bolsillos. “Es hermoso quedarse sin cine por el Ideal” me dice uno de nosotros. No cabe duda, es una bella gesta.

Llega “el día D” y la hora H es a las 12,30 de la mañana, el patio está llego de estudiantes, es un intervalo entre clase y clase, se reúnen cursos de Filosofía, Ciencias y Derecho. Los aetistas hablamos de fútbol con los amigos, nuestros objetivo es estorbar la persecución del “culpable” y ver la reacción de la gente “Obrad por separado, que nadie pueda saber quienes son de la A.E.T.” nos ha dicho Caldevilla

Zapata trae “el material” y desde el 2º piso lanza las doscientas hojas por una ventana, inmediatamente se mete en la Biblioteca de Filosofía y sale por el otro extremo de la Universidad.

El montón de hojas se va separando según cae y llega sobre la masa, ésta cree que se tratará de cualquier anuncio del S.E.U. pero en cuanto ve la firma AA.EE.TT. y ve que es cosa inusitada hay una pugna por hacerse con alguna hoja, para los falangistas fue una verdadera bomba, el falangista socialista Cascallana rompe una hoja, gritando “¡demagogia!” Otro falangista sale corriendo hacia la Jefatura del S.E.U. Mi compañero falangista casi llora de indignación. Los comentarios de la gente son totalmente favorables para la hoja y ya están haciendo cábalas sobre quienes serán los de la A.E.T. “No cabe duda que son unos jabatos pero no quisiera estar en su piel”

20 minutos después ya está actuando la policía secreta, recoge hojas, pregunta quiénes son tradicionalistas, a la hora de comer Caldevilla será llamado al Gobierno Civil.

En la calle hay gente comentando “Esto está estupendo. Sindicato profesional y no de un partido político. Quienes hayan hecho esto tienen el suficiente Ideal como para jugarse el tipo. Lo que daría por ser ellos”.

.A las seis me llama Caldevilla. Estuvo 3 horas en el Gobierno Civil, el gobernador Labadíe  Otermin está furioso, ha llamado a toda la Brigada Política de la provincia, ya tiene 3 nombres: Carlos Zapata, Alfonso Carlos Larrea y Luis Menéndez de Luarca, se los dio Fernando Suárez, el Jefe del S.E.U. Caldevilla le ha dicho “Vd. Puede proceder contra cualquiera de estos chicos pero lo que Vd. no puede impedir es que la gente ya está al lado de ellos y Vd. no sabe cuántos requetés haya en Asturias ni por ejemplo de qué parte están las simpatías en el Gobierno Militar”  Delante de Caldevilla, Labadíe ha ordenado a la policía política “Para mañana quiero tener delante al culpable”

Pasan las horas. Tensión. Cada uno de nosotros tres está a la espera de una casi segura llegada de la policía en cualquier momento. En la Universidad se habla de esa Agrupación que bajó del cielo a romper la siesta. Incluso se dice que las hojas fueron lanzadas desde una avioneta. Buena cosa, ésta de que se hable y se comente.

Voy a ver al “culpable”. Carlos Zapata está tranquilo, él ya está curtido en esta lucha, le detuvieron una vez en Pamplona y dos en Zaragoza, tiene sangre de luchador, sus abuelos fueron guerrilleros de Carlos VII y su padre salió de su pueblo un radiante julio para volver un mes después con dos costillas rotas por la metralla roja dejando a su hermano un puesto de muerte en el Tercio de Navarra, hoy Zapata está orgulloso “20 policías para mí solo. ¡cuánto honor!” Sí, sabemos que la brigadilla político policíaca, la “Gestapo española” como dice Carlos, anda buscando al “lanzador”. En un cine de barrio ponen ¡Viva Zapata! Posiblemente les de la clave.

Dos  días más tarde el Gobernador vuelve a llamar a Caldevilla. Por esta ver que pase pero que no se vuelva a repetir, nada de propagandas carlistas, ¡Falange y nada más!

Meses más tarde , hacemos otro lanzamiento en la Universidad. En una mañana soleada paseo por el patio universitario con mi amigo falangista Gregorio Ramos, espero de un momento a otro que Farelo haga el lanzamiento. Ramos me pregunta:

– Qué, qué es de la A.E.T., hace tiempo que no hacéis nada, murió?

– No se nada de ella, amigo, se habrá acobardado ante vuestras amenazas

Decir esto y oír sobre nuestras cabezas el volar de una nube de octavillas todo fue uno.

Responsabilidad:

Estudiantes, los españoles de hoy somos responsables del mañana. Se intenta restaurar una falsa Monarquía, sin arraigo popular. Si la Monarquía fuese eso, una ocasión de regocijo para los que desean hurtar el cuerpo a la Justicia Social, una fiesta en Palacio, un salto atrás, nosotros también seríamos antimonárquicos.

Pero la Monarquía no es un casco vacío.

Existe una Monarquía con arraigo popular, una Monarquía Social y Popular. No es una frase vacía. La demostración la dieron cien mil requetés el 18 de Julio.

Si se restaura la Monarquía Capitalista volverá a correr la sangre. Aunque nosotros nos resignemos a que se escupiese sobre el sacrificio del Requeté.

Se impone pensar en el futuro de España. Responsabilizarse. No ser borregos.

Frente a la III República: Monarquía Tradicionalista

Frente al comunismo: la Justicia Social

Frente a la inconsciencia: Responsabilidad

Frente a la Monarquía clasista: la Monarquía del Pueblo

Frente a la Universidad dormida: la vida corporativa libre

Frente al centralismo liberal: el moderno Federalismo Social

Frente a la Monarquía del 14 de abril: la Monarquía del 18 de julio

Ésta es la Monarquía de los Requetés cuyo Rey es Don Javier de Borbón Parma, el Príncipe que un 18 de julio puso en pie de guerra al Pueblo Tradicionalista de las Españas.

AGRUPACION DE ESTUDIANTES TRADICIONALISTAS

El siete de febrero de 1957 llegaron a la ciudad rumores de que algo muy gordo estaba ocurriendo en Madrid, la gente comentaba que los estudiantes andan a tiros, que hay muertos y que la Revolución ha estallado. Radio Nacional solemnemente declara que se trata de una sublevación masónico-comunista, que los comunistas han disparado contra inocentes falangistas y que se cierra la Universidad.

El día ocho el patio de la Universidad es un hervidero, la gente está apiñada y se oye un rumor: ¡Huelga! ¡Muera Falange y viva la República! Se habla de que en Madrid los símbolos falangistas son pisoteados, el rumor se extiende, crece, la gente se agrupa “Revolución, revolución” de un momento a otro pueden ocurrir incidentes, ya se oyen algunos gritos, la A.E.T. tiene que tomar postura. Rápidamente Zapata, Alfonso-Carlos y  otro van a casa de Quiñones, éste cree que lo de Madrid se trata de una revolución comunista, todas las informaciones, la radio, la prensa, los rumores, parecen indicarlo. Por si fuera poco acaba de recibir una comunicación del Secretariado Nacional de las AA.EE.TT. “Un estudiante falangista herido gravísimamente por un balazo. Interesa que, si se os conoce, deis vuestro pésame al SEU” Quiñones en una cuartilla con membrete de la A.E.T. escribe a máquina una nota la el S.E.U.: “La A.E.T. hace patente que en la lucha por el 18 de Julio está en primera línea con sus antiguos compañeros, los falangistas, y se solidariza con el dolor del S.E.U. por el nuevo Matías Montero”.

Quiñones queda en su casa pendiente de noticias de Madrid, Zapata, Alfonso-Carlos y y Luis llevamos la nota a la jefatura del S.E.U. En la Universidad crece el rumor. Decimos que queremos ser recibidos inmediatamente por el jefe del S.E.U. Fernando Suárez González nos recibe con toda amabilidad, tiene sobre la mesa copia de las fichas que, sobre nosotros, entregó a la policía para que nos detuviese, y aún comenta que es triste que nombres de estudiantes anden en poder de la policía.

– Bueno, Fernando, ahora estáis pagando vuestros errores. Nosotros no tenemos la culpa si ahora los estudiantes os linchan, a su debido tiempo hicimos constar nuestra postura pero ahora queremos hacer constar que la A.E.T. no es la que hace este conato de huelga ni intervendremos en ella para nada, en cuanto se reparta propaganda comunista podéis contar con nosotros para empezar a tortas o a tiros, si hace falta. Aquí te dejamos esta nota oficial de la jefatura de la A.E.T.

– Gracias. Realmente todo lo que pasa es una revolución comunista contra Falange.

En este momento llama el Gobernador preguntando lo que ocurre en la Universidad.

– A tus órdenes, camarada Labadie. Sí, la gente está revuelta pero no creo que vaya a haber incidentes. Precisamente están aquí los de la A.E.T. a decirme que ellos no tienen nada que ver con ésto. Son buenos chicos. Te tendré al corriente, camarada.”

Del S.E.U. vamos a la Universidad, el Rector, Don Valentin Silva Melero, temblorosamente dice a la gente que se calle. “Los que sentimos el 18 de Julio…”

“¡Farsante!” dice alguien a mi lado. Es Alfonso-Carlos. “Cállate” le ordena Zapata. “Pero tendrá cara este señor? Si poco antes del 18 de Julio de 1936 dijo públicamente que sólo un deficiente mental podía creer en Falange, lo que teme es perder el puesto!”

La gente entra en clase, los falangistas vienen a abrazarnos. “Menos coba, chaval” dice Zapata a un falangista.

Radio Nacional habla horas enteras de que los comunistas, casi dice “paracaidistas rusos” tirotean a los inofensivos falangistas. En nuestras casas hay caras graves “¡Qué dolor, qué tragedia, tanta sangre derramada inútilmente!” En la Congregación Mariana se quejan de que la gente sólo se preocupó del fútbol, que no hay nadie con una formación política. “Ahora os acordáis de Santa Bárbara, eh?”

Los de la A.E.T. nos hemos juramentado para, en cuanto se oiga un disparo, presentarnos en el Gobierno Militar.

Tres días después, tres días de tensión y rumores, llega Jaime G. de Herrero de Madrid, le vemos en la estación, trae las narices rotas, “los falangistas” explica, luego nos abraza, “¡Viva siempre el Rey, chicos!” Nos cuenta lo que pasó, eso que no dijo ni la radio ni la prensa: la esencia es la sublevación de los estudiantes contra el S.E.U. y la brutal y matonesca reacción de la Falange. Un grupo de escritores jóvenes ayudados por algunos estudiantes izquierdistas dio a firmar en la Universidad de Madrid  un manifiesto pidiendo lo mismo que se pedía en la carta de las AA.EE.TT. al Ministro de Educación Nacional: sindicación estrictamente profesional, cientos de estudiantes lo firmaron pero al darse cuenta de que los izquierdistas aireaban ese manifiesto como cosa suya lo rechazaron, entonces el S.E.U. convocó una Cámara Abierta de los estudiantes para que expusieran sus opiniones sobre el particular, en ella se manifestó una total repulsa hacia el S.E.U., a esta cámara siguieron unas elecciones para delegados de curso, todos los candidatos falangistas fueron derrotados, en vista de esto el S.E.U. anuló las elecciones y los falangistas apalearon a los que protestaban, los estudiantes hacen una manifestación de protesta que es disuelta por la policía e intentan arrancar varios yugos y flechas que había en la Facultad de Derecho. Después de esto llega lo “gordísimo” – como dice Jaime: mil individuos de Falange, S.E.U., guardia de Franco, sindicatos, F. de Juventudes armados con pistolas, porras y llaves inglesas invaden la Facultad de Derecho arrollando al portero y cantan los himnos nacionalsindicalistas, si algún estudiante no quiere unirse a ellos le pegan, hay estudiantes que, con la pistola en la espalda, son obligados a canta el Cara al Sol, los estudiantes empiezan a acobardarse pero en ese momento nosotros los carlistas distribuimos un manifiesto de la A.E.T., es éste que traigo aquí:

“El suicidio político del S.E.U.”

La fecha de hoy pasará a la historia como el día en que el S.E.U. falangista se suicidó. Rechazado unánimemente por los estudiantes, ya que no tiene razón recurrió al derecho de las bestias: la fuerza. Ha empleado los procedimientos brutales de la Gestapo o de la N.K.V.D. rusa. Al luchar contra esta invasión, luchamos no por sustituir al sindicato falangista por un sindicato carlista sino por lo que siempre fue Ideal Tradicionalista. Y que hoy está en el ánimo de todos. Un Sindicato Profesional.

A.E.T. de Madrid

“Entonces empezamos a luchar por expulsar a los falangistas, desde luego ellos llevaban la ventaja, ya la resistencia encabezada por la A.E.T. se generalizó, el Decano de la Facultad Sr. Torres López se puso de parte de los universitarios, los falangistas le derriban, le rompen las gafas, le pisotean y con una porra le abren una brecha en la cabeza, pero por fin rechazamos la invasión y seguimos luchando en la calle, Paco Roselló, Jefe de la A.E.T. iba en cabeza, mas he aquí que de pronto los otros universitarios escaparon y quedamos solos los de la A.E.T. frente a mil falangistas, la gentuza rojinegra – explica Jaime – nos cercó, a mi lado pegaron con una barra de hierro a Ayestarán y le dejaron con la cabeza llena de sangre, a Justo le partieron un brazo, a otro le arrancaron la solapa en que llevaba las Aspas de Borgoña, a mi lado un falangista como de unos cuarenta años me dijo que gritase “¡Viva la República Nacional Sindicalista!”, me tiré sobre él pero quedé entre un grupo de falangistas, recibí varios palos, algo muy duro me dio en los riñones, luego me pegaron una patada en la cara, cuando llegué a casa todavía no me había parado de sangrar la nariz.

Al día siguiente, conmemoración del Estudiante Caído, un grupo de falangistas se encontró con un grupo de estudiantes, sin más color común que el de que protestaban contra la invasión falangista, los falangistas llevaban pistolas, los otros no. De pronto sonaron tiros, en un momento quedó despejada la calle, en el suelo gravísimamente herido de un tiro en la cabeza quedó un falangista, Miguel Álvarez, todas las apariencias son de que el tiro se lo pegaron accidentalmente sus mismos camaradas. Pero allí mismo un falangista empapó de sangre la camisa azul y circuló la consigna “Ya tenemos un mártir”. Por su parte la policía empezó a detener a gran número de antifalangistas, socialistas o no, incluso las residencias del Opus Dei fueron sometidas a vigilancia de la policía. Aunque escondimos aprisa y corriendo el fichero de la A.E.T. aquella misma tarde muchos amigos míos fueron detenidos, en general se les trató amablemente. En los centros de Falange se repartieron más pistolas y se hicieron “listas negras” de personas “a pasear” para el caso de que muriese Miguel Álvarez, el entierro de éste habría de ser el principio para un diluvio de sangre, incluso había falangistas que querían “pasear” a Iturmendi, el Ministro de Justicia. Ante esta situación el Ejército anunció que en cuanto hubiese el primer “paseo” los cañones saldrían a la calle y la Falange sería barrida. Como la Universidad está cerrada, me vine para acá y aquí me tenéis. No os dejéis engañar por nadie, tanto miente la prensa como engaña el comunismo”

De casa de Jaime nos vamos al barrio de César. Las Juventudes Carlistas y la A.E.T. deciden ponerse en estado de alarma, si los falangistas pasean a cualquiera de nosotros, lucharemos a tiros. Farelo traza sobre los montes del Norte una línea que nos une con el Requeté de Navarra “Que vengan a por nosotros, ya verán qué bien lo van a pasar”.

Zapata me enseña una pistola. “Si me vienen a buscar los recibiré a tiros”

Pero Miguel Álvarez no muere y el ocaso de la Falange se precipita, “Todo esto – dice Charro – lo ha provocado Franco para tener un pretexto de librarse de Falange. A nosotros, los falangistas, ya nos duele la boca de tanto callar”, en el Cechini Castro hace una excepción en su regla de “callar, ver y observar”. “Ha sido la propia Falange la que promovió esta revolución – opina. Ellos son revolucionarios y necesitan revolución para vivir, en la paz se mueren. Lo que pasa es que la revolución se les ha escapado de las manos” Caldevilla cree que otras dos cosas como ésta y el Régimen se derrumba “El mayor argumento en pro de una dictadura es la tranquilidad,  que en la calle haya orden, pero ahora esto mismo se ha roto, el problema de la continuidad, la supresión de muchas libertades cristianas, la mentira en la información, la inflación religiosa, la corrupción administrativa, el totalitarismo, las contradicciones ideológicas e incluso la desastrosa política económica pueden a corto plazo ser tapados para mucha gente, pero el desorden en la calle es una cosa que si ocurre no se puede ocultar a la gente, y ahora esta gente que estaba adormilada, esta gente que no podía o no quería  ver, se empieza a hacer muchas preguntas”.

 

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