Puccheim, Alta Austria, 20 de julio de 1969

Querido Rufino Menéndez y González

Tu cariñosa carta de la basílica de Covadonga ha llegado esta mañana y de corazón agradecemos tu pensamiento y tus oraciones con motivo del feliz acontecimiento que esperamos de Irene. Tu interés y recuerdo aumenta nuestra alegría.

Pero la grave situación que va creándose para el Carlismo con las decisiones que serán tomadas en Madrid martes 22, en las Cortes, son de gran preocupación para las libertades, que el Carlismo con sus jefes, su pueblo y su dinastía han defendido con tanto sacrificio desde un siglo y medio.

Sin perder tiempo, haremos nuestro deber y los trabajos, que el momento nos impone.

Esta situación no es dinástica, es una imposición injusta contra los derechos del pueblo, y de graves consecuencias para el porvenir de España, tanto del punto de vista político como religioso, que fue siempre lo que el espíritu carlista defendía.

Pedimos a la Santísima que nos dé fuerza y juicio, y valentía y nos guíe en un mundo lleno de trampas, ambiciones y de falsedades.

Pero esto fue siempre la noble lucha del caballero cristiano, la de defender su fe y los derechos de los oprimidos.

Las oraciones son siempre más potentes que los ejércitos y los mandantes.

Pedimos aquí ante la tumba, al Rey inolvidable Don Alfonso Carlos, que nos dé fuerza y consejos para el momento actual, y para las inevitables consecuencias en el porvenir.

Con un fuerte abrazo, querido Rufino Menéndez y González, quedo de tu afectísimo.

Francisco Javier

La grave decisión que van a tomar las Cortes, y a la que se refiere Don Javier, es la designación de Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco a título de Rey.

Anuncios