García Mijares, Manuel, Apuntes históricos, genealógicos y biográficos de Llanes y sus hombres, 1893.

Capítulo XIII, Libro IV: Otros hombres ilustres que florecieron en el pasado y presente siglo.

El señor don Francisco de Borja Estrada, natural del pueblo de la Pesa en la parroquia de Pria de este Concejo de Llanes, fue respetable y sábio Doctor, Catedrático de la Universidad de Oviedo, y padre de don Guillermo de Estrada y Villaverde, que fue también sábio y distinguido Catedrático de la misma Universidad, el cual falleció el 27 de Diciembre de 1894, víctima de rápida enfermedad, agravada con la honda pena que en su ánimo produjera la inesperada muerte de su hijo don Francisco de Borja Estrada y Acebal.

Llanes, cuna de la ilustre familia de los Estrada, se asoció de todo corazón al sentimiento que esperimentó la provincia entera ante la muerte de don Guillermo de Estrada y Villaverde, quien supo enaltecer el nombre de la tierra Asturiana en la Política y en las letras, con sus bondades, con su talento, con su humildad y con sus sabiduría.

Don Guillermo de Estrada, estaba afiliado en política al partido tradicionalista, y fue Diputado a Cortes en las constituyentes de 1869, dándose a conocer entonces por sus elocuentísimos discursos como orador de relevantes dotes y vastísima ilustración. Al iniciarse la guerra civil, fue nombrado Consejero y Secretario de Estado de don Carlos de Borbon, quién le tuvo siempre en grande estima, considerándole casi como miembro de su familia.

La prensa de la provincia, con perfecta unanimidad de pareceres dedicó sentidos artículos necrológicos a la memoria del jóven Doctor en Derecho don Francisco de Borja Estrada y Acebal, fallecido quince dias antes que su Señor padre don Guillermo, en quien como en este se apreciaban en todo cuanto valían, su talento, su ilustración, su modestia y sus virtudes. Borja era una esperanza lejítima para su padre, y al arrebatarle la muerte a la temprana edad de veinte y seis años, precipitó la de su señor padre, y arrebató también a la provincia Asturiana una gloria en la Cátedra, en la política o en el Foro, y a los que fueron sus compañeros en las aulas, el preciado y sincero afecto de un amigo entrañable.

Este malogrado jóven conservaba verdadero cariño a Llanes por ser la cuna de su abuelo y más ilustres antepasados, y pocos dias antes de su muerte decía que en aquel invierno vendría a conocer la pátria de ellos; pero Dios en su sabiduría dispuso otra cosa.

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