La Cruz de la Victoria

Fuente: GIRÓN GARROTE, José, «Notas sobre la prensa política en Asturias durante la Restauración: de carlistas a reformistas», en Homenaje a Juan Uría Ríu, Vol. I, Universidad de Oviedo-Servicio de Publicaciones, 1997.

Incluimos en este epígrafe a la prensa aparecida con el rótulo específico de Carlista y también a los periódicos de los partidos Integrista, Jaimista y Tradicionalista, escisiones y distintas denominaciones del primero. Asimismo a toda la abundante prensa titulada Católica, de obediencia estricta a la jerarquía eclesiástica, que durante toda la Restauración estuvo más próxima a los planteamientos políticos del carlismo que a la aceptación de los partidos dinásticos. Véase cuadro nº 1.

Tras la finalización de la tercera guerra carlista en 1876, el carlismo entró en una etapa de retraimiento, acompañada de graves enfrentamientos internos. Para un grupo, la era de las luchas armadas había pasado y deseaban incorporarse a la vida política parlamentaria que les ofrecía el sistema canovista con el fin inmediato de defender los intereses de la Iglesia; mientras que otro, apoyaba aun la vía insurreccional para intentar colocar en el trono a don Carlos, el rey pretendiente. Estas disputas internas, sumadas al espinoso tema religioso, se saldaron con la escisión del grupo confesional, partidario de la vía legal, que fundó el nuevo Partido Integrista.

En Asturias, ante la situación planteada, unos optaron por ingresar en las filas conservadoras, a través de la Unión Católica creada por Alejandro Pidal; otros, nutrieron las filas integristas, y la gran mayoría permaneció en el Partido Carlista.

El órgano del Partido Integrista en Asturias fue el diario La Cruz de la Victoria, fundado en Oviedo en 1886, por el abogado, diputado provincial y líder carlista, Dionisio Menéndez de Luarca y dirigido por el presbítero Ángel Rodríguez Alonso. Sus polémicas ideológicas con el carlista Las Libertades fueron famosas y dan ejemplo de la pasión política de la época. Debido a sus planteamientos en materia religiosa, entraron en conflicto con el Obispo de Oviedo, el cual decidió clausurar el diario. Para burlar el cierre, el periódico pasó a llamarse La Victoria de la Cruz (entre 1889 y 1892). A partir de esta última fecha regresó a su denominación original –La Cruz de la Victoria– que mantuvo hasta su desaparición en 1900. Fueron 15 años de existencia diaria en la defensa de sus ideales integristas.

Por su parte, el Partido Carlista contó con numerosos periódicos –de mayor o menor duración- a lo largo de varias décadas. Indice claro de su pujanza a lo largo de toda la Restauración, si bien, a la altura de los años veinte comenzó su decadencia.

En 1893 aparecieron dos publicaciones carlistas en la región. En Gijón, vió la luz El Principado, de carácter decenal y de corta duración. Mayor importancia revistió la aparición en Oviedo de Las Libertades, el día 1 de enero del citado año. A través de sus tres épocas, los carlistas tuvieron durante un total de nueve años, su órgano de prensa. En su 1ª época apareció como semanario y se sostuvo durante un año largo. En su 2ª época salió también como semanario, durante poco más de un año, entre 1899 y 1900. Por último, en su 3ª época, la más importante, nació como diario y se mantuvo durante casi siete años (1908-1914). Fue dirigido por Emilio Valenciano, Jesús Arias de Velasco, Marcelino Fernández y entre sus colaboradores figuraron el catedrático Guillermo Estrada, Díaz Ordoñez, y Alvarez Amandi, entre otros. En ausencia de Las Libertades se publicó en Oviedo, entre 1901 y 1904, el diario El Pensamiento de Asturias.

También Gijón contó con prensa carlista estable. En 1901 nació El Popular que tuvo entre sus objetivos intensificar la propaganda católica para hacer frente –según ellos- a la creciente ola anticlerical que padecía la villa de Jovellanos. Con aparición diaria dejó de imprimirse en 1908.

Pocos meses después, ya en 1909, se editó El Principado, fundado por Tomás Guisáosla y en el que colaboraron los principales dirigentes carlistas de la época Adolfo Mori, Manuel G. Rendueles, Rufino Menéndez, Ildefonso Noriega y otros. Precisamente el diario apareció para apoyar la candidatura de coalición formada entre los tradicionalistas –ahora llamados jaimistas- y el Partido Conservador para las elecciones municipales de diciembre de 1909, titulada Coalición Católica Conservadora. Fueron años de duro combate entre las fuerzas políticas y El Principado atacó sistemáticamente a republicanos y reformistas. El periódico que fue el órgano oficial del Jaimismo en Asturias se mantuvo como diario hasta 1913, fecha en el que desapareció.

El mismo año salió El Pueblo Astur, también en Gijón, que durante seis años y medio (mayo de 1913 a noviembre de 1919), cubrió el vacío dejado por El Principado. El periódico tuvo una presentación y una estructura moderna, con delegaciones en Oviedo y Avilés, y con información de Madrid a través de Agencias. El subtítulo «Diario Social» hace referencia a uno de sus objetivos: frente a la difusión del anarcosindicalismo y del socialismo, pretende impulsar el sindicalismo católico. Sostuvo agrias polémicas con republicanos y reformistas, e incluso con los conservadores. Durante varios años fue portavoz del pensamiento de Vázquez de Mella y en las elecciones generales de 1916 defendió su candidatura. Dirigió el diario Rafael Villa y sus redactores fueron los mismos que habían colaborado en El Principado. A finales de 1919, mediante la intervención de Maximiliano Arboleda, el diario El Pueblo Astur, dejó de publicarse al fusionarse con El Carbayón.

Entre 1912-1914 se publicó en Oviedo, el semanario La Verdad, que cubrió dos etapas electorales, las municipales de 1913 –donde dos carlistas fueron elegidos por la capital- y las generales de 1914 a las que se presentó el dirigente nacional Vázquez de Mella.

Para apoyar la candidatura de Mella, que volvió a presentarse por la circunscripción de Oviedo en las elecciones generales de abril de 1916, apareció en la capital –el 19 de marzo- el semanario La Reconquista, órgano del Partido Tradicionalista. Típico periódico electorero, dejó de publicarse tras el triunfo del tribuno carlista. En ambos semanarios –La Verdad y La Reconquista– colaboraron Guillermo Estrada, Gonzalo Meras y Amador Juesas.

En plena crisis del turnismo restauracionista, apareció en Gijón, el semanario carlista El Regionalista Astur (1919-1920), y en Oviedo el Boletín Jaimista (1922-1924).

Hasta aquí prensa editada en Oviedo y Gijón, pero también otras localidades tuvieron publicaciones carlistas. Por ejemplo, Luarca (El Faro de Luarca, 1892-93), Cangas de Onís (La Saeta, 1894), Llanes (La Ley de Dios, 1894-96); y ya en este siglo, Cabañaquinta (Heraldo de Aller, 1914-16, que apoyó a Mella en sus luchas electorales).

Para terminar con la prensa carlista, debemos hacer mención especial de un semanario –por su carácter de joya hemerográfica- aparecido al finalizar el siglo XIX. Tras la derrota de España en la guerra con Estados Unidos y la pérdida de las colonias ultramarinas, se produjo la famosa «crisis del 98» que afectó a toda la sociedad española. Los carlistas consideraron la ocasión propicia y organizaron un levantamiento armado contra la monarquía de la Regente María Cristina. El movimiento no llegó a cuajar y fracasó. Pero en Asturias, el tema tuvo cierta incidencia pues una partida de carlistas se echaron al monte en Pola de Lena. Pues bien, el vehículo de propaganda e incitación al levantamiento se llamó El Fusil, semanario que apareció clandestinamente en Oviedo (1899), elaborado, al parecer, por Emilio Valenciano, los hermanos Arias de Velasco y otros. Estos dirigentes carlistas, acabaron siendo detenidos por la policía e ingresaron, por breve tiempo, en prisión.

(…)

Los carlistas editaron un total de 30 títulos en la región, de los cuales 14 en Oviedo, 11 en Gijón y uno en las siguientes localidades: Luarca, Llanes Cangas de Onís, Tapia de Casariego y Cabañaquinta. La mayoría fueron semanarios (doce) y tuvieron también seis diarios. Entre 1886 y 1914 –excepto tres años- la capital del Principado tuvo prensa diaria carlista, es decir, durante 25 años y Gijón durante 18 años ininterrumpidos entre  1901 y 1919. Sus periódicos más importantes fueron: La Cruz de la Victoria, El Pensamiento de Asturias y Las Libertades, publicados en Oviedo, y El Popular, El Principado y El Pueblo Astur, editados en Gijón.

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