Amador del Villar y Pérez Castropol

Nació en Luarca en 1843. Ingeniero que inventó máquinas aplanadoras de terreno y excavadoras, patentadas en Francia y Estados Unidos. Desempeñó su labor como ingeniero para el ejército carlista, y en 1876 participó del triunfo sobre los liberales en la batalla de Villar del Arzobispo. Murió en 1916.

Fuente: Álbum de personajes carlistas: Tomo III, de Francisco de Paula Oller (Biblioteca Tradicionalista. Barcelona, 1890, pp. 170-176).

Nació en Castropol (Oviedo) el día 17 de abril de 1843; en 1861 ingresó en clase de Alumno en la Academia de Ingenieros; ascendió a Alférez en 1863, y nombrado Teniente del Cuerpo en 1866, fue destinado al 2º Batallón del primer Regimiento de guarnición en Madrid. En 1868 obtuvo, por gracia general, el grado de Capitán, y habiendo ido en mayo de 1869 a París, delegado por la Comisaría Regia de Madrid para avistarse con Don Carlos de Borbón, díjole este Augusto Señor que le necesitaba a su lado, y en seguida el Sr. Villar solicitó su licencia absoluta, haciendo constar en la instancia que al efecto presentó al General Prim, que no recurría a él porque creyese que tuviera ningún para concederle lo que solicitaba, sino para así cumplir con el último deber para con sus compañeros los Oficiales del Cuerpo de Ingenieros, cuyo uniforme tenía la honra de vestir; razón por la cual fue dado de baja en el Ejército, por acordada del Tribunal Supremo de Guerra y Marina, en febrero de 1870.

Emigrado el Sr. Villar, desempeñó por orden de Don Carlos de Borbón varias importantes comisiones, y cuando la célebre Escodada, entró en España, se puso al frente de 80 navarros, y después de sostener una acción, repasó la frontera al ver que el país no secundaba entonces el movimiento carlista, siendo digno de consignarse el que, habiendo corrido por Madrid la falsa noticia de que el Sr. Villar había sido hecho prisionero, todos los oficiales del primer Regimiento de Ingenieros y de la Dirección general del mismo Cuerpo solicitaron el indulto de su compañero.

Nombrado el Sr. Villar Secretario general de la frontera, trabajó muy activamente preparando el alzamiento de 1872, y el 24 de junio de 1871 se embarcó en una lancha en Socoa y fue a Bilbao, y después a Santoña, para sublevar esta plaza, lo que no pudo hacer porque al llegar se encontró con que todas las autoridades tenían conocimiento de lo que se trataba por La Época, gracias a un buen carlista que había tenido el gusto de descubrirlo todo al enemigo.

Emigrado otra vez a Francia el Sr. Villar, entró luego en España a las inmediatas órdenes de Don Carlos de Borbón, a quien acompañó en Oroquieta, y nombrado jefe de E. M. de Alava, con el empleo de Teniente Coronel, en marzo de 1873, tomó posesión de su destino dos días después de la sorpresa de Apellaniz, y habiendo sido sumariado el Comandante general carlista, ejerció este cargo interinamente el Sr. Villar, quien sostuvo varios encuentros en los montes de Villarreal; se batió en Vergara, en Murguía y en Miranda, y llegó a organizar tres batallones.

Relevado por el Brigadier Mendiry en agosto de 1873, pasó al Cuartel general el Sr. Villar, distinguiéndose con este motivo en la toma de los fuertes de Cirauqui, Estella y Puente la Reina, en donde ganó la Cruz roja de 2ª clase del Mérito militar, y asistiendo a la batalla de Montejurra, en la que fue ascendido a Coronel.

A fines de 1873 fue el Coronel Villar nombrado Comandante general de la Mancha, cuyas fuerzas logró organizar con singular talento y energia; derrotó al enemigo en Villar del Arzobispo; en Villarrubia de los Ojos, donde cogió 400 carabinas, 11.000 duros y 72 caballos; desarmó a los voluntarios del Moral de Calatrava; organizó el elemento civil creando centros secretos encargados de las confidencias y de enviar al Norte el dinero que se recaudaba, y realizó sorpresas como la de Logrosán y Cañamero, copando al escuadrón de la Guardia Civil del tercio de Extremadura y la primera compañía del mismo; y operando, en fin, tan pronto en la Mancha como en Extremadura, sin que fuese obstáculo a sus movimientos el Guadiana, el Bullaque y el Guadalupe, desbaratando con pasmosa actividad y no común inteligencia los planes del enemigo, ganó la acción de Talarrubia, y por último el 14 de abril presentó en Piedrabuena al Coronel Melguizo acción con todas las reglas del arte, desplegadas las guerrillas de caballería y formada en cuadro la infantería; pero victima D. Amador Villar de la alevosía de algunos correligionarios suyos, vióse precisado a ceder el campo al enemigo, retirándose por etapas regulares a Portugal, de donde se trasladó a Francia y de aquí al Norte, presentándose allí a Don Carlos de Borbón, a quien dio cuenta de todo cuanto le había ocurrido y quien le nombró Oficial 1º del Ministerio de la Guerra, encargándose de los Negociados de Artillería, de Ingenieros y de Campaña.

En septiembre de 1874 fue nombrado el Coronel Villar Jefe del E. M. del General Bérriz, entonces Comandante general de Vizcaya, contribuyendo muy poderosamente a que esta División, que en un principio sólo contaba con unos 3.000 hombres, dispusiera de 9.000 al poco tiempo.

En noviembre de 1874 empezó el Sr. Villar a ejercer el cargo de Mayor general de Ingenieros; asistió al sitio de Irán, por el que obtuvo la encomienda de número de Carlos III; a la batalla de Urnieta, por la que se le concedió la de Isabel la Católica, y a las operaciones del Carrascal, que le valieron el entorchado de Brigadier.

El Sr. Villar se distinguió dirigiendo, en unión de los jefes de Artillería Sres. Guzmán, Brea, Prada y Vera, la doble línea de defensa del Carrascal, cuyas obras se ejecutaron en diecinueve días y se componían de puentes, caminos, baterías, reductos y trincheras especiales, con cuyo empleo se reducían las probabilidades del tiro a la relación de 100 a 5 (con las mejores piezas de artillería), ventaja inmensa, pues para las obras ordinarias de campaña, el rectángulo de certeza da la relación de 100 a 80. También estudió el Brigadier Villar y dio a conocer un proyecto de campo atrincherado, el cual proyecto fue sometido al examen de una Comisión que, presidida por S.A.R. el Conde de Caserta, y compuesta de los Generales Maestre y Alemany y de los Coroneles Garín y García Gutiérrez, emitió informe tan favorable al trabajo del Brigadier Villar, que Don Carlos de Borbón recompensó estos distinguidos servicios con la Gran Cruz del Mérito militar, con distintivo blanco.

Batióse después en la acción de Lumbier; tomó parte en las últimas operaciones, por las cuales fue promovido a Mariscal de campo, y entró en Francia por los Alduides el 26 de febrero de 1876.

Después de la guerra, se ha dedicado el General Villar a trabajar como ingeniero en obras particulares, sin mezclarse para nada en las luchas que se han agitado en el seno de nuestro partido; porque cree que su deber, como carlista y como soldado, consiste sólo en obedecer las órdenes de Don Carlos de Borbón, sin interpretarlas, ni discutirlas.

Anuncios