Alejandro Argüelles-Meres de la Riva

Nació en Limanes (Siero) el mes de febrero de 1838 y estudió en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Oviedo, para posteriormente continuar en la Escuela de Ingenieros Militares. En 1856 salió de la Escuela para ingresar en el ejército. Después de la revolución de 1868 se retiró de la milicia, pero se posicionó al frente del carlismo, llegando a alcanzar el grado de general por los méritos obtenidos en la última guerra carlista. Posteriormente fue profesor en varias academias privadas, labor que compaginó con el periodismo militante en defensa de la causa carlista, siendo representante regional de Carlos VII. Falleció en Oviedo el 3 de abril de 1899.

Fuente: Álbum de personajes carlistas: Tomo I, de Francisco de Paula Oller (Episodios Tradicionalistas – La Propaganda Catalana. Barcelona, 1887, pp. 201-205).

Don Alejandro Argüelles nació en Limanes, Oviedo, en febrero de 1839; el 27 de agosto de 1860 ingresó en clase de Alumno en la Academia de Ingenieros; ascendió a Alférez en 1862, y nombrado Teniente del Cuerpo en 1865, fue destinado a la 4ª Compañía del 2º Batallón del 1º Regimiento de guarnición en Madrid; pasó luego a la 3ª Compañía del primer Batallón del mismo Regimiento: sirvió más tarde en la Brigada Topográfica, volvió en 1867 al primer Regimiento, en el que prestó el servicio de su clase, hasta que después de haber obtenido sucesivamente la Cruz de 1ª clase del Mérito Militar, y los grados de Capitán y Comandante, solicitó y obtuvo su licencia absoluta a mediados de 1869, cuando ocupaba ya el número uno de la escuela de tenientes del Cuerpo y cuando ya había sido propuesto para el ascenso a Capitán, que por rigurosa antigüedad le correspondía.

Inmediatamente se presentó en París a Don Carlos de Borbón el señor Argüelles, quien después de desempeñar arriesgadas e importantes comisiones, levantó en Alava, el 21 de abril de 1872, una partida con la que sostuvo un encuentro el 23: unióse al General Velasco el día 25; organizó el 2º Batallón alavés con el que se batió en Narvajas y Salvatierra, y aún después del Convenio de Amorevieta siguió peleando a las órdenes del General Velasco, entrando al fin con él en Francia.

A fines de diciembre de 1873 volvió a entrar en España el Sr. Argüelles, con el empleo de Teniente Coronel y el cargo de jefe de E.M. de Vizcaya. Ausente el General Velasco, desempeñó Argüelles el cargo de Comandante General interino y al frente de unos doscientos hombres atacó al enemigo fortificado en Miravalles; hizo frente en Villaro,  sólo con 30 vizcaínos y una Compañía de navarros, al Brigadier Ansótegui, haciéndole retroceder,  causándole 30 bajas y cogiéndole 12 prisioneros. Con hábiles marchas pudo ir eludiendo al enemigo, que incesantemente le perseguía, sin descuidar por ello un solo instante la organización de sus bisoñas fuerzas, hasta que llegado al teatro de operaciones el General Velasco, le encargó en marzo de 1873 pasase a Bilbao y de allí al extranjero para comprar armas. En unión el señor Argüelles de los Sres. Lasuain y Olazábal, desempeñó tan brillantemente su misión, venciendo con tal inteligencia y energía los graves obstáculos que presentó tanto la adquisición de los fusiles y municiones, como su transporte y desembarco en España, y su entrega a las fuerzas del Norte, que Don Carlos quedó altamente satisfecho de su proceder y por esto y por haber derrotado al enemigo en Lamindano, le concedió el empleo de Coronel.

Enfermó al poco tiempo el Coronel Argüelles, vióse precisado a ir a Francia para restablecerse, y conseguido esto se presentó de nuevo en Vizcaya a principios de enero de 1874; vuelto otra vez a caer enfermo, fue nuevamente a Francia, en donde permaneció tres meses, al cabo de los cuales regresó a España y desempeñó varios servicios como ingeniero, por los cuales fue ascendido a Brigadier.

Nombrado en agosto de 1874 Jefe de E. M. G. de Cataluña, marchó inmediatamente a tomar posesión de su nuevo destino: presentóse en Calaf al General Tristany, quien le ordenó pasara a Seo de Urgel para poner en buen estado de defensa dicha plaza. Cinco meses estuvo el Brigadier Argüelles arreglando la Ciudadela y el Castillo, construyendo trincheras y fortificando la torre de Solsona, hasta que en enero de 1875 fue llamado por el General Tristany, a cuyo lado asistió a la acción de Prados, y habiendo después de ella marchado al Norte en comisión de servicio, fue nombrado Comandante General de Santander y Asturias, al frente de cuyas fuerzas se batió bizarramente en las acciones de Mediana y Carrasquedo.

A principios de julio fue al lado de Don Carlos, con el cargo de Secretario de Campaña, el cual ejerció por espacio de cinco meses, al cabo de los cuales volvió a ser nombrado Jefe de E. M. del General Tristany, cuando se encargó a éste de promover un nuevo levantamiento en Cataluña, trabajando tanto, aunque inútilmente, por conseguirlo, que Don Carlos tuvo a bien escribirle desde Valcarlos nombrándole Mariscal de Campo.

El General Argüelles estuvo emigrado hasta que en abril de 1877 pudo regresar a España sin reconocer a Don Alfonso XII, y en septiembre de ese mismo año fundó en Valladolid una Academia preparatoria para el ingreso en las carreras militares, la cual trasladó después a Toledo, donde actualmente reside deseoso de tener ocasión de pelear y morir por Carlos VII, el Augusto representante de nuestras gloriosas tradiciones.

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