vazquez-mella«El libre uso de la lengua para todo cuanto quieran y para todo cuanto deseen y necesiten los que la hablan en una región; no pongo en esto límites a mi afirmación, que no puede ser más categórica. Para todos los actos, no digo literarios, porque eso nadie lo niega, sino judiciales, para todo puede usarse la lengua regional. Y no comprendo aquellos extraños temores que sienten algunos acerca de la merma que puedan producir en la lengua común las lenguas regionales. Más hay que temer por éstas que por aquélla.»

«¿Es que Asturias no tuvo un día una Junta General del Principado, que fue como unas pequeñas Cortes en las que se reunían democráticamente sus Concejos? ¿Es que Asturias no resistió un día al poder omnipotente de Roma y al no menos omnipotente y avasallador de la morisma y al grandioso y terrible centralismo moderno de Napoleón? ¿Es que Asturias no tiene personalidad alguna, y que su literatura, su bable, sus costumbres, sus cantos populares y la fisonomía literaria y moral de sus hijos, es algo borroso e incoloro que se confunde con las demás regiones de España?»

«Soy partidario de aquella monarquía federativa y representativa que cuando por primera vez la formulé aquí produjo natural escándalo en los que no estaban acostumbrados más que a llamarnos absolutistas, tiránicos, arbitrarios, defensores del absolutismo.»

«¿Quién puede negarlo sobre todo en España, donde estas regiones forman una verdadera personalidad histórica? ¿Quién puede negarlo aquí, donde la unidad nacional es posterior a las entidades regionales y que, en cierto modo, se ha establecido por pacto implícito, formando eso que yo llamaba con asombro de algunos, Monarquía Federal? Porque aquí, la nación, mejor diré, el Estado central, ha sido la resultante de la unión de varias regiones que antes eran independientes, pero que al unirse no han podido perder aquellas prerrogativas y facultades esenciales a toda entidad jurídica, sobre todo si es de un orden tan superior como lo son las regiones.»

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